domingo, 2 de diciembre de 2012

78 kg 2 DIC. DRAMATIZAR = DESGRACIADO

Rollo.

Estuve apartado, subiendo y bajando kilos (no muchos). Hoy peso 78 kilos. Ayer 76,7, pero a lo largo del día comí muchos polvorones, etc.

Llevo 3 semanas currando bastante en Vigo, arreglando y poniendo a mi gusto un apartamento pequeño. He trabajado duro, sobre todo porque llevé conmigo un trabajador (al que aprecio bastante) y para motivarlo, también trabajaba yo muy duro. De hecho hicimos mucho, pero como le cogí gusto a hacer modificaciones y ponerlo bonito, aún no hemos terminado. Espero que a mediados de diciembre terminemos y pueda bien venderlo o alquilarlo.

Subí y bajé kilos, aunque siempre estuve en torno a los 77 kilos, con pequeñas variaciones. Y todos  los días comía el plato del día, con aproximadamente 3/4 de litro de vino (corriente) mezclado con medio litro de gaseosa o incluso algo más. Y todos los días postre, la mayor parte de ellos (casi todos) con una magnífica tarta de galletas que se parecía mucho a la que hace una muy buena amiga mía, aunque me gusta un poco más la del bar (la tarta, no la cocinera). Tendré que sugerir a mi amiga echarle más azúcar u otros sabores para lograr mejorarla (a la tarta). Por lo demás todo muy bien.

Comía cocido cuando lo había, callos, lentejas, carne asada (muy rica), y la mayor parte de las veces bistecs y con un montón de patatas fritas. Además tomaba abundante pan. Sin embargo, creo que no engordé practicamente nada en Vigo (de hecho aumentaba el peso al volver a Coruña, que tomaba bastantes dulces). Y creo que no engordé porque seguía desayunando media taza de leche con media de agua y un montón de cacao, sacarina, levadura de cerveza y llenas de pan en trocitos y nada más hasta la hora de comer. Luego a la tarde no comia nada y a la noche tomaba unos días fiambres con pan, otros pizza (una completa) y otros otra vez fiambres. Y así las 3 semanas que estuve en Vigo. Bueno, después de cenar nos echábamos unas partidas asesinas de futbolín Miguel y yo (y casi siempre le gané, aunque él juega bastante bien, aunque por supuesto, yo mejor).

Creo que no engordé porque a pesar de comer abundante en la comida del medio día, trabajaba todo el día y no comia entre horas. Y sobre todo que mantenía el desayuno como llevo haciendo mucho tiempo (ahora sin el salvado de avena, pero con pan de panadería normal y muchas veces integral o tostado)

Y sobre todo porque me pesaba todos los días a la mañana y a la noche y según lo que pesase, el día siguiente comía más o menos cantidad, es decir, ponía solución inmediata a cualquier modificación que me apeteciese corregir de inmediato (sobre todo variaba en función de si había algo que me gustaba especialmente para comer o no): la targa de gallega nunca la eliminé. Y los callos cuando los había, tampoco.


Bueno, como me parece bastante fácil poder controlar el peso, una vez llegado a los 77 kilos (tal vez más adelante mire de bajar a los 75, pero no lo veo ni importante ni relevante, sólo por eso de cumplir lo que digo, pero como estoy acostumbrado a cumplirlo a veces y otras veces no, tampoco es que me preocupe demasiado). Lo que trataré será de no subir de los 78 kilos. Pero como todos sabemos, es más fácil hacer un trabajo puntual aunque sea muy difícil, que obligarse a hacer un pequeño trabajo día tras día. Somos en general muy poco constantes (al menos yo), porque eso es lo difícil. Habrá que saber por qué y buscar opciones para superar esa dificultad. SEguramente no será muy difícil, pero habrá que pensar en ello y experimentar.

Bueno, ahora a lo otro: NO DRAMATIZAR. NUNCA DRAMATIZAR. NUNCA. No conduce a nada bueno, sino que nos mina interiormente y nos convierte en personas menos optimistas, que vemos más peligros y más daños en todo. En resumen: nos perjudica tal vez más que nada.
Voy a poner un email que el envié a mi hija porque ella me remitió un cuento (que carambas, también lo voy a poner aquí) y me pareció buena idea comentárselo con aportaciones mías (entre otras cosas porque hice una apuesta con ella y quien la perdía tenía que hacer 7 comentarios en internet sobre cosas interesantes y bastante extensas, razón por la que vuelvo a escribir en este blog hoy y a incorporar este rollo).

Pues bien: mi hija me envió por email el siguiente cuento:


Un anciano chino vivía en una pequeña aldea china una sencilla vida china. 
Cierto día, se despertó para descubrir que su único caballo había desaparecido. ¡Vaya tragedia!, dijeron los vecinos del pueblo. ¡Tan mayor y sin un caballo con el que trabajar las tierras! ¿Cómo vivirá? Y fueron todos a su casa a compadecerse de él. El anciano chino, al ver aquel gentío delante de su puerta emanando tragedia, simplemente asomó la cabeza y dijo ¡Qué más da! ¿Buenas noticias? ¿Malas noticias? Dios proveerá.
Días más tarde, apareció el caballo desaparecido conjuntamente con una manada de caballos, muchas yeguas y un pequeño potro. ¡Vaya suerte!, dijeron los vecinos del pueblo. ¡Tan mayor y con tantos caballos que nunca más tendrá que trabajar la tierra! ¡Incluso un potrillo que vender! Y regresaron todos a su casa a celebrarlo con él. El anciano chino, de nuevo, asomó la cabeza por la ventana y dijo ¡Qué más da! ¿Buenas noticias? ¿Malas noticias? Dios proveerá.
Cierto día, el hijo varón primogénito del anciano chino montó uno de los caballos y tuvo un desafortunado accidente. El joven se quedó cojo. ¡Vaya tragedia!, dijeron esta vez los vecinos del pueblo ¡Su único hijo varón y no podrá hacerse cargo de él cuando las fuerzas le falten! Y, de nuevo, acudieron todos a su casa para lamentarse antes las noticias. El anciano chino, sorprendido ante aquello, salió esta vez a la calle y dijo una vez más aquello de ¡Qué más da! ¿Buenas noticias? ¿Malas noticias? Dios proveerá.
Con el tiempo, se declaró una guerra china en la provincia china y el ejército reclutó forzosamente a todos los jóvenes. Pero no al hijo cojo del anciano chino. ¡Qué suerte!, exclamaron los vecinos al enterarse. ¡Es el único en el pueblo que cuenta con la compañía y la ayuda doméstica de su hijo varón! De nuevo, los vecinos corrieron hacia la casa del anciano chino para darle la enhorabuena y celebrar con él la situación. El anciano chino, sorprendido nuevamente por aquella celebración, pronunció de nuevo las palabras ¡Qué más da! ¿Buenas noticias? ¿Malas noticias? Dios proveerá.

Y yo le respondí (con mi facilidad de palabra y de sintetizar de manera ordenada):



Muy bien Laura. Me parece muy, pero que muy bien.

NO DRAMATIZAR. No hay que dramatizar ninguna noticia. ¿Buena noticia? ¿Mala noticia?... ¿Qué más da?. Esas noticias traerán otras y otras, y otras. Muchas veces un suceso que parece malo provoca en un futuro otro que parece bueno, y así vez tras vez. NO HAY QUE DRAMATIZAR, ni para mal, ni para bien. Que te echan del trabajo. Ya se verá si finalmente es buena o mala noticia.

Que te embargan la casa y tienes que irte fuera de tu casa? Ya se verá si finalmente ese suceso fue bueno o malo (como a primera vista puede parecer). ¿Que muere tu padre, o tu madre, o tu mejor amigo? Ya se verá si para tí (e incluso podría ser que para el que muere) fue bueno o malo. Todo dependerá de lo que traiga el futuro y de la entereza con que tu asumes esa noticia. Ni porque sea buena debes tomarla con excesiva euforia, ni si fuese mala, tampoco debes tomarlo con excesiva preocupación. 

De hecho tanto una noticia como la otra debes tomarla como un paso más en tu camino, que te está poniendo a prueba a diario, y según como tú reaciones ante esas pruebas, se irá haciendo, modificando, fortaleciendo, en suma, enriqueciendo tu carácter si lo haces con optimismo y viendo en todo hecho un paso más en tu vida que te puede encaminar a conseguir nuevas metas. 

Piensa que muchos pasos serán difíciles y algunos te podrán parecer trágicos, pero NUNCA, NUNCA, NUNCA debes dramatizar ninguna situación. Judas dramatizó el haber denunciado a Jesucristo y se mató (o algo por el estilo) y fue al infierno (o algo por el estilo): no debería haber dramatizado y casi con seguridad ahora estaría en el cielo y no en el infierno. 

Además de Judas, hay innumerables casos de otras personas (los animales no dramatizan ninguna situación, sino que la superan y siguen adelante) que dramatizaron situaciones corrientes y que no eran para dramatizar (como morirles un hijo, perder su fortuna, contraer una enfermedad mortal, etc., etc. etc, ) que no les llevó a ninguna cosa buena, sino que los puso en una situación que les hacía casi imposible valorar sucesos posteriores que serían muy positivos, pero que debido a su dramatismo, quedaron enfermos y pesimistas, impidiéndoles valorar positivamente futuros hechos, y por tanto haciéndose desgraciados para el resto de años, días u horas que les quedaron de vida. Eso sí que es tirar un valiosísimo tesoro por la borda, por haber dramatizado lo que no había que dramatizar, sino que era un hecho normal y corriente que sucede con muchísima frecuencia a muchísimas personas mientras permanecen como seres vivos en esta Tierra.

Bueno, este rollo, lo voy a poner en el blog de wpapa, completándolo y espero que te sirva como uno de los 7 rollos que te tengo que meter.

Te quiero. Un beso, guapa y muchas gracias.

Papá.

Bueno, mañana intentaré escribir un segundo rollo sobre algo que seguro que se me ocurre de hoy a mañana: igual tiene que ver algo con el sexo (o no, pero es lo que primero se me viene a la cabeza, aunque entre hoy y mañana es posible que se me ocurre otra cosa tan interesante y más necesario para hacer pensar a uno, aunque ¿qué más interesante que el sexo en un ser sexuado como las gallinas, los cipreses machos y las cipresas hembras, o incluso los humanos machos y los humanos hembra? ¿No es cierto que si no hubiésemos adquirido (gracias al lenguaje hablado, y por supuesto el escrito y sobre todo al pensado) posibilidades para posponer a un lugar secundario lo que cualquier ser vivo pone en primer lugar, nosotros seguiríamos poniendo en primer lugar (y diciéndolo sin reparos) el sexo? Al fin y al cabo el sexo es lo que permite la supervivencia del ser vivo en cuanto a especie (que es el fin primordial de la vida) y por eso se premia con ese gustillo o gustazo y con otros placeres (como el de autoestima, etc, etc) que trae aparejado consigo, como premio, para que a los seres vivos sexuados no se nos olvide que lo primero es lo primero. Aunque con lo avanzados que vamos, es posible que se nos olvide, pues obtenemos un placer similar haciendo otras labores (como leyendo, escribiendo blogs, cotilleando o maquinando contra nuestros vecinos y especialmente contra nuestros  indeseables cuñados). Que conste que a mi lo único que se me parece equiparable a las sensaciones sexuales es j.... a mis cuñados, como (a mi no me cabe la menor duda) les ocurre a ellos para conmigo.

Saludos y hasta pronto. Va una de las 7 obligaciones. Quedan sólo 6.

No hay comentarios: