Hoy 76,6 a la mañana (ayer a la noche 78,8).
Ayer a la mañana 77 (a la noche, vine tan lleno que evité pesarme, pero seguro que pasaba de 79 kilos)
Bueno, que desde la cena del domingo con pizzas, cocacola y montón de polvorones, no paré hasta hoy: comiendo y bebiendo un montón y sobre todo tomando una barbaridad de dulces.
Sin embargo, en proporción a todo lo que metí en el estómago y a todas las kilocalorías que supuestamente deberían dejar en mi barriga, no parece que me hayan desgraciado tanto mis pesos, pues no he llegado a crecer 2 kilos.
Pero, ¡ojo! eso tampoco es cierto al 100%: yo ahora mismo estoy en una senda alcista, que igual hoy comiendo poco (que no será así, pues quedé a cenar con uno de mis 2 amigos de BUP y su mujer y con Ricardo y espero que también mi mujer), subiré mucho peso mañana por la mañana.
Debo controlarme, como de una manera bastante eficaz, pero con bajos resultados, hice estos días gracias a que:
Seguí desayunando lo mismo de siempre, incluso menos, pues no le echaba pan (salvo ayer, que tomé leche con, por decirlo de alguna manera, 30 ó 40 galletas con queso de untar y algunas de ellas con nocilla), Pero el resto de los días me controlé muy bien en el desayuno. Y luego nunca cené, porque desde hace un tiempo, cuando como mucho, ME DUELE LA BARRIGA y nunca antes me había dolido (sí he tenido muchas veces ardores de estómago, pero doler, nunca), así que gracias a ese dolor, me es muchísimo más fácil no cenar nada y eso hizo que no subiese de peso en correspondencia con la barbaridad de cosas que metí en el estómago.
Ayer fue Navidad y este año en casa tuvimos, como todos los años, regalitos de Papa Noel, pero pocos, como siempre hacemos en Navidad (pues nuestro fuerte, al menos el mío, son los Reyes).
Los regalos, que era uno para cada uno de nosotros (bueno, yo tuve 3, porque seguro que fui muy bueno, o tal vez porque eran unos calzoncillos muy bonitos de Kelvin Clain y venían los 3 juntos). Bueno, a lo que iba, que el tamaño o el número de regalos y mucho menos que eso, su coste económico, no deberían contar (y creo que apenas cuentan en una familia sensata, máxime en esta época tan apretada económicamente). De los regalos nuestros yo no me enteré hasta verlos ayer por la mañana en el sofá y sólo sabía del regalo que llevó mi mujer, porque lo traje yo. Yo tenía el encargo tácito, por decirlo de alguna manera, de colocarlos bonitos con lucecitas, bolas rojas, y demás tonterías para que al abrir la puerta se viese algo hermoso, con apariencia de ser importantes y de ser algo especial.
Y efectivamente, puse unas casitas con luces interiores, varios arbolitos de juguete, plantas de verdad, un montón de bolas rojas, los 6 paquetes con regalitos y un puñado de fotografías de mis hijos cuando eran pequeños. Luego apagué todas las luces del árbol y del resto de guirnaldas del salón y dejé sólo las lucecitas de las casitas repartidas entre los regalos y sólo unas luces que se encendían muy lentamente en el árbol de navidad, así como una luz dorada a través de un pedazo de sal en forma de pirámide que estaba en otro lado del salón. Quité el resto de cosas que había en el sofá y en la sala estorbando la vista del conjunto con los regalos y quedó muy bonito. Luego mis hijos se despertaron y, como todos los años, se quedaron un buen rato mirando el conjunto, buscando imagino que primero, sus regalos, y después de tenerlos localizados se empezaron a fjiar en las fotos de cuando eran pequeños y las miraron y de muchas de ellas hicieron comentarios diciendo lo que se acordaban de ellas (todo sin ninguna intervención mía, sólo ellos, hablándose y dando su punto de vista).
Luego abrimos nuestros regalos y como mi mujer estaba trabajando e íbamos a comer a casa de mi madre, decidimos aumentar un poco el número de regalos y mis hijos hicieron 2 dibujos muy, muy bonitos para regalarle uno a su abuela y otro a su madre. Luego hicieron otro para regalarle a su hermana. Mientras yo busqué 4 CDs, un libro de Florencia y los marcos con cristal para enmarcar los dibujos que estaban haciendo. Finalmente los envolvimos y le pusimos los destinatarios de cada regalo y por último de todo volví a empaquetar los regalos que habíamos abierto y recogimos todo, incluido numerosas bolas rojas y las llevamos a casa de mi madre. Bueno, antes vino el padrino y desayunamos todos (yo, las 30 ó 40 galletas con queso de filadelfia)
Allí cambiamos de sitio el árbol, poniéndolo más alto y donde cabían más regalos y junto a los que ya tenía ese árbol pusimos los que llevamos, todos empaquetaditos y con las bolas rojas por el medio, aparentando muchos más. Cuando vino mi mujer los fuimos abriendo uno a uno y aplaudiendo y sacando fotos con cada regalo y todos lo pasamos muy bien e hicimos una fiesta propia de un gran acontecimiento con tan sólo unos poquitos regalos.
Y uno que tuvo un valor especialmente entrañable fue unos cascos inalámbricos que mi mujer le compró a Antonio para poder oír la televisión (hasta ahora no la oía ni estando al máximo) y le pusimos varias canciones que se le veía en la cara que estaba encantado escuchándolas, e incluso reconoció perfectamente 3 de esas canciones: una que cantaba Pucho Boedo, otra de los Pajaritos de María Jesús y su Acordeón, y otra de Manolo Escobar. Durante toda la comida estuvo con los cascos puestos escuchando música y luego estuvo toda la tarde viendo la tele y escuchándola con los cascos puestos (incluso le bajó el volumen a la tele, en un momento que yo lo ví). Se le veía feliz.
Que lo importante no es el valor económico del regalo, sino la dedicación que se le prestó a obtener primero el regalo y luego a presentárselo al homenajeado y la manera en que se le da: el lenguaje no verbal, en momentos importantes, es muchísimo más valioso que el verbal y nos da muchísima más información de lo que los otros piensan de nosotros y cuánto nos aprecian o, en su caso, nos desprecian.
¡Ojo con el lenguaje no verbal!, pues al igual que el verbal también se educa y, educándolo, nos educamos a nosotros mismos y nuestros sentimientos para con los otros. Todo redundará en nuestro beneficio y en de los que nos rodean si lo tenemos en cuenta.
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