sábado, 3 de noviembre de 2012

75,7 kg 3 NOV. Políticos y BASURA


Bueno, hoy pesé 75,7. Ayer no comí prácticamente nada, salvo leche con pan a la mañana y a la noche (y cereales con chocolate), pero es que antes de ayer me pasé mucho en la comida familiar (éramos 18) y comí jamón asado y postres a reventar, además de bastante, bastante alcohol. Al acostarme pesaba 79,6 kg. Pasé una noche fatal (como no las tengo pasado desde hace muchísimo tiempo), en el baño la mayor parte del tiempo y al levantarme pesaba 76,5 kgs, luego estuve todo el día mal del estómago.

Bueno, hoy imagino que comeré jamón asado, cocido y caldo, o sea, comida bastante contundente, aunque no beberé nada de alcohol y la cena la haré muy ligerita. Espero pesar a la noche 77 kg y al levantarme estar por debajo de los 76.

En la comilona me quedé muy gratamente sorprendido de lo que había adelgazado mi amiga Carol: ella adelgazó 9 kilos en aproximadamente un par de meses, pero lo hizo de otra manera (según su marido, y supongo que ella también, más adecuada que la mía porque va a un dietista que es quien le guía en su proceso de adelgazamiento). La verdad es que sus resultados parecen igual de estupendos que los míos y supongo que su organismo no sufrirá más carencias que el mío, por seguirlo con un profesional que se supone que vela porque la alimentación sea la que precisa el organismo tanto humano como humana.

De hecho, mi cuñado Roberto insistió en que la forma que tuve yo de adelgazar podía ser muy perjudicial para mí porque no me estaba alimentando correctamente. Sin embargo, aunque comparto parte de su razonamiento en que no me alimento correctamente, debo decir que creo que ni él ni el 99% de la población del mundo desarrollado se alimenta correctamente, y es más, creo que el tiempo que llevo con mi recién estrenada forma de alimentarme es muchísimo mejor que la que llevaba con anterioridad y muchísimo mejor que la que llevan las personas que compran pizzas, croquetas, precocinados, colacao, salsas, galletas, pan, fiambres, hamburguesas, harinas, coca colas, cervezas, postres preparados y potitos para bebés, pues todo eso que se compra en los supermercados a precios muy baratos el kilogramo son productos muy refinados y muy azucarados, que están bombardeando nuestro organismo día tras día, y varias veces al día, sin ningún descanso, creándonos adicción a los fiambres, a los postres, a los potitos, a las croquetas y a cualquier cosa que se pueda vender envasada, porque su negocio es vender cuanto más mejor, y para ello le meten todos los mejunjes permitidos por ley que hacen más rico y más apetecible la repetición de comer y comer esos productos, ya no por hambre, sino por placer.

El consumo de cualquier familia en alimentación es la parte más importante de sus gastos corrientes, descontado el gasto de la vivienda, y que se hace todos los días. Las grandes empresas multinacionales que copan el mercado de la alimentación preparada (casi toda la que se anuncia y promociona de miles de maneras) lo saben e incrementan sus ingresos haciendo que comamos los productos más baratos (y con muy mala calidad alimentaria) que incluso los animales desecharían, pero que sin embargo nos ponen tan bonitos en todos los lineales de los supermercados.

Eso sí que es alimentarse fatal, y encima, al desayunar, comer , los niños incluso merendar (ya no sólo a la tarde, sino también en el recreo de la mañana) y luego cenar la misma porquería preparada para que nos guste y cree adicción de gastar más y más en esa comida de última categoría nutritiva y super calórica, que lo único que hace es fastidiarnos y encima sin tregua, pues ¿quién aconseja ayunar por ejemplo un día a la semana? Creo que eso sería estupendo, pues por lo menos se le daría descanso al cuerpo de toda esa metralla. Igualmente sería muy beneficioso pasar algún día sin comer esos alimentos hipercalóricos y extrahiper refinados (ojo: las empresas, que son muy listas, les quitan todo lo que nutritivamente vale no para tirarlo, sino para sacarle más rendimiento en prepararlo para luego venderlo en aportes vitamínicos o proteínicos extra, que se venden a precio de oro el kilogramo, no como se venden los alimentos-basura preparados que compramos casi regalados en los supermercados y que tantísimo nos hizo engordar a todos en los últimos 50 años y tantas antiácidos, y medicinas de todo tipo nos hizo comprar (obviamente, de alguna manera los fabricantes de comida-basura que perjudica nuestro cuerpo, también son accionistas y propietarios de las otras fábricas de alimentos especiales: las medicinas, que nos van a permitir recuperarnos con el fin de seguir comiendo lo que nos fastidió y así les damos dinero primero por la basura-comida y luego por la medicina para curar y poder seguir comiendo durante muchos años la misma basura-comida).

Y muchos dietistas son profesionales como la misma copa de un pino y tan profesionales como lo son otros muchos profesionales (abogados, albañiles, médicos, notarios, políticos y todo quisque) que es muy profesional para seguir cobrando mes a mes y que nadie le quite ni un céntimo a él, pero el hacer las cosas bien es lo de menos e incluso prohibido si ello implicase hacer algo que le perjudicase en sus propios beneficios, como sería el caso de  prescribir remedios baratos y caseros en vez de muy beneficiosos medicamentos y complementos de todo tipo (beneficiosos para sus fabricantes y para los perros profesionales sometidos a esos poderes que siempre redundan en su beneficio)

Obviamente no digo que Dukan ni Montignac sean mejores, de hecho parece que buscan igualmente el beneficio, pero de otra manera: vendiendo salvado de avena o lo que sea. Claro que van en una menor escala, aunque con ansias de comerse el mundo a costa de sus crédulos seguidores. Sin embargo sus aportes son positivos porque nos permite a los sufridores abrir los ojos y contemplar otras posibilidades. Luego nos toca pensar a nosotros y hacer. No dejarnos llevar (aunque es más cómodo) por todos los listillos que hacen y deshacen con nuestra mente, nuestra alimentación y nuestro cuerpo lo que les da la real gana.

Estamos cansados, incluso (o sobre todo) para pensar y para analizar con un interés mínimamente crítico lo que las instituciones, los poderosos y poderosillos e incluso nuestros padres nos dicen honesta o traidoramente, porque no queremos esforzarnos en sacar nuestras propias conclusiones para poder echar la culpa a otros en caso de que las cosas vayan mal (como nos van últimamente a casi todos). Es un mecanismo de supervivencia moral, porque si nos diésemos cuenta de lo manipulables, pusilánimes y cretinos que somos, muchos nos suicidaríamos.

Bueno, volviendo al rollo de la comida: Se debe fomentar una comida más natural, con muchas verduras y frutas de temporada, carne y pescado, callos, fabada, guisos, caldo, sopa (no preparada), y pan normal y corriente (mejor integral, que tiene todo el poder alimenticio). Con eso también se va a comer menos (no estaremos metiendo en el cuerpo esos productos raros que potencian el sabor, el color, el olor y todo lo potenciable para hacerlo más atractivo a nuestro gusto y provocar que lo comamos y sigamos comiéndolo por puro placer (¡cuánto saben los de las multinacionales! Y ¡qué estúpidos somos nosotros que nos dejamos engañar como los niños pequeños con un caramelito que sabe bien!)

Bueno, que estoy seguro al 100% que mis niveles de cosas en la sangre que objetivamente podrían servir para comparar si me alimento bien o no, no van a ser peores que los de la inmensa mayoría de comedores de productos preparados de los supermercados, sino mucho mejores, y que por supuesto no tendré más carencias que ellos.

El caso es aguantar con un sistema de alimentación que le de un poco la espalda a lo que nos están bombardeando continuamente de mala fe las multinacionales, con el permiso político de todos los gobiernos que les importa un carajo que nos revienten (ya no sólo económica y financieramente, sino también alimentariamente) con tal de seguir sirviendo los intereses de los poderosos que alimentan a esos ditritus humanos que son la inmensa mayoría de los políticos que tenemos, que en vez de mirar para nuestro bienestar, miran para el suyo propio favoreciendo a los que tienen el poder.

Siempre fue así: el mezquino, falso, cobarde, inútil y con una moralidad nula se pone de lado del poder y se doblega y hace todo lo que éste le señala, perjudicando incluso a sus hermanos y a su propia madre con tal de obtener el premio del poderoso. Sólo lloran y piden perdón cuando el hermano se revela y le da dos ostias, y ahí dice que no es culpa suya, sino del sistema, de los bancos o de la madre que lo parió. Los políticos que tenemos es la última mierda en la escala humana: lo peor que tenemos porque no dudan en darnos lo peor y quitarnos las entrañas dando una imagen de buena gente y que se preocupan por nosotros cuando solo son unos rastreros que sólo se ocupan de su bienestar y, lógicamente, del bienestar de los que tienen más poder que ellos. Sin embargo, y gracias a Dios habrá algunas excepciones en los políticos, pero pocas.

¡Qué rollazo, ni yo mismo al volver a leerlo (de las pocas veces que leo algo que escribo en este blog) soy capaz de tragarlo!. Lo mejor: tirarlo a la basura con el resto de la super-beneficiosa comida que compramos en los super.

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