jueves, 4 de octubre de 2012

77 Kg 4-OCT. CONSEJO 2 (cont)

Son las 6:47 y estoy metiendo una entrada. Me acabo de pesar y mi mujer me dijo que igual no debería adelgazar más. Le contesté que no se preocupe que con lo que me encanta comer, es muy poco probable que me vuelva anoréxico.

Sin embargo, como casi siempre, tiene razón: la cuestión no es que me vuelva anoréxico o no (que con una gran probabilidad no me volveré, precisamente por lo que me disfruto comiendo), sino que fastidie de alguna manera más o menos grave mi cuerpo con las privaciones a que le obligo.

Y son privaciones, pues aunque hay días que como lo que me da la gana, incluso pasteles, chupitos, un mogollón de fruta de todo tipo o pan, el resto de días mi comida es principalmente proteinas y actualmente nada o casi nada cereales ni verduras y muy poca fruta. No estoy siguiendo ninguna dieta equilibrada, pero pienso que sólo lo hago durante un tiempo que me parece prudencial, aunque tal vez ya estoy llegando al límite. Sin embargo deseo cumplir con mi propósito de llegar a los 75 kilos porque me parece muy fácil, sólo una o 2 semanas más que me mantenga cenando muy poco o nada y creo que ya estaré en ese peso.

Claro que fastidia acostarse sin haber cenado nada, pero es que como al medio día toda la cantidad que quiero e incluso a la tarde (5 ´6 de la tarde) e incluso a veces a media mañana. No me parece imprescindible comer nada a partir de las 19:00 y eso, junto al control del desayuno (DESAYUNAR SIEMPRE, pero un tazón grande de leche desnatada + levadura de cerveza + salvado de avena + mucha sacarina) veo que me dan unos resultados extraordinarios, por ello persistiré en esta práctica hasta los 75. Luego tendré que leer otra vez el libro de Dukan, seguir con el desayuno este y comer y cenar según diga Dukan (y con las variaciones que se me ocurran, según vaya viendo día a día si me mantengo en el peso). Ahí será mi objetivo mantenerme en los 75 kilos (no llegar a los 76) durante al menos hasta pasar el verano que viene, para sentirme que logré estabilizar mi peso. Tendré que moderar la cantidad de calorías que ingiero, pero de una manera más sensata y equilibrada.



Y ahora seguiré con el consejo 2º, para no dejarlo a medias:

Además de desayunar leche caliente con la levadura de cerveza (para dificultar la absorción de los nutrientes a través del intestino delgado), yo le echo a la leche levadura de cerveza, que según pareace tiene muchas ventajas, entre otras, aporta minerales necesarios para seguir sanos. Está bien leer un poco sobre ella en google. Por si uno es muy vago voy a poner un par de enlaces:

http://nutricionysalud.org.es/levadura-de-cerveza-propiedades

http://www.vitonica.com/vitaminas/levadura-de-cerveza-multivitaminico-natural


Y a mayores le echo un mogollón de endulzante en polvo sin calorías (sacarina o aspartano), para darme la sensación de dulzura (me encanta que sean dulces conmigo, aparte de paladear cosas dulces)

Y nada más, aunque los primeros días y pensando en que iba a pasar un hambre atroz, además desayunar ese enorme tazón, comía 2 ó 3 huevos cocidos con un mogollón de pimentón picante y sal. Pero cuando vi que no sentía hambre en toda la mañana, ya dejé de tomar huevos o palitos de cangrejo con el desayuno.

Eso sí, de vez en cuando, y según mi estado de ánimo, a veces lleno el tazón con todo el pan (integral) que me cabe en él (tal y como desayuné durante muchísimos años cuando era niño, y estaba muy delgado, como mi hijo Alberto)

Realmente yo no engordé hasta que no fui a Vigo a estudiar, por lo que entiendo que más o menos todos los guisos, fabadas, y demás comida que me hacia mi madre en casa, por muy grasosa que fuese no me engordó, sino que fue el haber incorporado durante muchos años muchos alimentos muy refinados (mucho fiambre y muchos fritos y galletas al desayuno) lo que provocó que fuese ganando paulatinamente primeros gramos y luego kilos hasta llegar a los 103 kilos (llegué incluso a los 107 ó 108)

No se puede uno despistar y confiar, pues con un pequeño esfuerzo (siempre hace falta esfuerzo) se puede evitar superar límites aceptables de gordura (si yo no hubiese cedido a desayunar en Vigo galletas, crispis y demás cosas novedosas y me hubiese mantenido desayunando leche con pan y cacao, y no hubiese comido habitualmente en bares el plato del día, con 1º plato, 2º plato de fritos casi siempre, postre (flanes, trozos de tarta, o cualquier otra cosa dulce y rica, pero no fruta ni yogures desnatados) y no hubiese merendado o cenado fiambres a tuti ple, habría llegado a conocer a mi mujer no con los 82 ó 83 kilos que la conocí, sino con 72 ó 73 kilos que tenía al llegar a Vigo.

Y luego, si mi chica fuese de aldea y no una chica fina, posiblemente volvería a deayunar leite con pan e cacao, pero no. Mi chica era muy refinada (y sigue siéndolo, aunque desde el 14 de mayo en el desayuno ya es más al estilo prudente de la aldea) y claro, ¿cómo iba a desayunar yo o mis hijos leite con pan e cacao? ¿cómo iba a hacer sopas en la leche y tomarla con cuchara?. Nada, a comer galletas, y como la caja de galletas estaba delante y yo estaba acostumbrado a llenar la taza, pues a comer galletas y más galletas. Y no sólo galletas, sino que ella también untaba la rebanada de pan tostado con mantequilla y mermelada, pero como a mi el pan tostado no me gustaba mucho, lo que untaba con mantequilla y a veces mermelada eran las galletas. Así que en un desayuno que antes me era muy beneficioso, gracias a mi amada y queridísima esposa, hizo muy especialmente que pasase de los 83 kilos a los 103 en 18 años. Un kilo por año de casado. Y fue muy especialmente el tipo de desayuno, junto a comer normalmente un único plato a la comida y cena (y por tanto se comía todo lo que se quería de ese plato, sin rellenar antes con algo muy ligero como sopa, que era casi diaria durante mi niñez), y no comer nunca caldo gallego (en la aldea se comía mucho caldo y nunca engordé). Eso, que parece poca cosa, hizo que año tras año fuese engordando un kilo tras otro.

Por eso al casarse o al cambiar de hábitos alimenticios, yo ahora recomendaría encarecidamente llevar con uno una báscula y controlar diariamente lo que uno pesa, y si ve que va adquiriendo gramos y gramos según pasan lo días, ACTUAR. No se puede uno dejar ir, ganando una semana 100 grs, otra semana manteniéndose y otra 300 grs, porque se va directamente a perder una parte importantísima de la salud y la vida de uno, y a volcarse en otras actividades dejando la salud de un cuerpo proporcionado y justificándose en que se tiene mucho trabajo, o que no es importante el mantenerse razonablemente delgado, porque quitaría energía o tiempo a lo que realmente cree uno que es importante: su trabajo o sus estudios, o cualquier otra cosa en que se encuentre más fácilmente reconocido públicamente que en mantener un cuerpo atractivo.

Uy, creo que me fui por los cerros de Ubeda o de Kentucky.

Mañana más.

3 comentarios:

Laura Gil Besada dijo...

Hola, papi!

Feliz cumpleanhos! Que tal el dia? Ahora la reprimenda:
Voy a tener que ir a Espanha y prohibirte que te vuelvas anorexico! Sera posible! Comer un poquinho de verdura no hara danho!
Le veo un problema a tu desayuno: No me gusta la levadura de cerveza! Ni la leche con azucar o sacarina!
No culpes a mami por haber engordado, que hubiera sido de todos nosotros sin ella! De todos modos, papi, en la fuerza esta el poder (es una frase de una peli, no me acuerdo si es exactamente asi). Asi que a tener fuerza de voluntad!
Yo sigo intentando no engordar. Vamos a ver, ejercicio no hago, pero subir tropecientas veces los tres pisos de mi colegio para ir a mi taquilla deberia de contar, no?
Venga, un beso. Que hoy es tu cumple! Te quiero. Laura

José María dijo...

La levadura de cerveza sabe horrible: casi tan mal como las aceitunas la primera vez que las tomas y muchísimo peor que los espárragos o la anchoa. Después de tomarlas varias veces te habitúas e incluso llega a gustarte. A mi ahora me gusta, aunque con sacarina.

Y subir tropecientas veces los 3 pisos claro que cuenta como ejercicio, pero sólo si también se bajan tropecientas veces las escaleras y si tropecientas veces son 25 veces o más al día.

Montse dijo...

Efectivamente. Que cada uno cargue con su culpa.
No se pueden hacer o tomar muchas cosas a lo loco. Hay que cuidarse y eso os lo he dicho muchísimas veces.
Animos. Un beso.