Bueno, al llegar a casa (muy tarde, pues hoy llegué a las 11:30) pesé, siguiendo los consejos que leí en el blog que escribo, 76,9 kgs.
Hice más o menos lo que aconsejé, es decir: ME PESÉ y ahora estoy ESCRIBIENDO, pero antes ya comí y no debí hacerlo así, sino que tenía que ser
1º.- PESARSE
2º.- ESCRIBIR
3º.- COMER
Pero bueno, como hoy es el primer día que sigo el consejo, todavía no estoy práctico y puedo cometer errores (como hice hoy en clase de natación -perfeccionamiento-, que me lié con eso de nadar de espalda con un sólo brazo, y lo que hice fue tragar más agua que respirar) y el error fue comer antes de escribir lo que preveía que iba a comer y lo que iba a pesar, así que ahora me será más fácil, pues debido a que me llevé una grata sorpresa al pesar 500 grs menos que a la mañana, no comí nada, salvo lo siguiente:
un bocado pequeño a uno de los 2 sandwiches que mi hijo de 12 años me había preparado para cuando llegara (estaban lógicamente fríos) y un gran tazón de cacao natural arriba de leche y agua más o menos a la mitad cada una y 3 rebanadas de pan tostado integral del que se compra en bolsas (las tostaditas son bien pequeñas, por cierto), 3 sacarinas, y levadura de cerveza (ahora he decidido no tomarla cuando tomo el salvado de avena, por eso de que éste dificulta la absorción de los nutrientes y vitaminas que aporta la levadura de cerveza, según dicen algunos que escriben en internet y que me quiero imaginar que saben algo de lo que dicen). Como era un tazón grande, ahora, dentro de media hora más o menos en que me acueste y contando que seguramente no haré mucho pis, debería pesar 77,5 kilos más o menos, por lo que es previsible que mañana pese unos 800-1000 gramos menos de lo que pesaré esta noche al acostarme, es decir, mañana es previsible que pese alrededor de 76,6 kilos.
Hoy al medio día comí tanto la carne (y tocino) que quedaba del caldo, como el resto del propio caldo. Sí, se que es el tercer o cuarto día consecutivo que tomo caldo y costilla de cerdo, lacón de cerdo, tocino de cerdo, y fabas y muchas navizas. Muy riquísimo y quiero hacerle caso a lo que me decía un vecino mío de Vigo, Pepe (de ochenta y pico años) que me contó que él mientras vivió su mujer Celia hasta hace un par de años comía todos los días caldo y cocido, tocino, costilla y así día tras día y está delgadísimo. Tal vez sea el Montignac 2. Yo los otros días no adelgacé, quiero pensar, no porque haya comido tocino y carne de cerdo con mucha grasa, sino porque además comí muchas castañas, uvas, manzana y pasteles.
PESARSE, ESCRIBIR, PREDECIR Y VOLVER A PESARSE PARA VER CÓMO VA Y SI ACERTÉ EN EL PRONÓSTICO O NO.
Así un día y otro día, hasta que pase un año y sea un poco menos fácil recuperar los viejos hábitos que me conviertieron en un hombre de 103 kilos. Claro que antes era, por decirlo de una manera simplista "más feliz" porque hacía lo que me daba la gana. Pero ese análisis no es válido, porque aunque efectivamente en cuanto a la comida que metía en mi cuerpo hacía lo que me daba la gana, no lo hacía porque yo quería comer eso con algún objetivo, sino que la comía porque sentía necesidad o gula o lo que fuese de comer (yo quería mejor no comer, pues sabía que debería controlarme), pero sin embargo sucumbía a la tentación, por lo que realmente hacía era lo que las tentaciones me obligaban a hacer (y yo no me oponía por gula, o por lo que fuese).
Soy una persona, y eso me diferencia de un mosquito o de un elefante o de un perro, pues yo puedo actuar de manera distinta a lo que me ordena o me insinúa mi instinto y puedo hacerlo para conseguir objetivos a más largo plazo, objetivos que, una vez superada la insatisfacción momentánea, me procurará mucha felicidad y además una mejor salud. Yo soy persona, puedo elegir, y puedo esforzarme, comprometerme y con mucho o poco sufrimiento salir adelante y lograr los objetivos que me propongo, y como persona que soy puedo perseverar en ello día tras día. Así sí que soy libre, pero claro, todo lo que vale mucho, cuesta también mucho o al menos mucho al principio, mientras no se tiene práctica. Luego, todo es muchísimo más fácil, pues al ir obteniendo logros, me da más ánimo y eso hace que me sienta super hombre.
Bueno todo este rollo es para contestar a un e-mail que me envió una chica muy guapa (que no digo su nombre para que otras chicas admiradoras mías, que las hay, no se enfaden y no tengan celos), que me decía que era más feliz y más libre cuando no se preocupaba de controlar su peso. Pero no creo que fuese más feliz (tenía un grave conflicto entre sucumbir a la tentación, al mal, al diablo, a los instintos más básicos del animal o comportarse como una persona, que sabe sufrir y sobreponerse para lograr objetivos y metas a largo plazo), sino todo lo contrario: según ahora va logrando algún objetivo que se propone en cuanto a su peso, será mucho más feliz: logrará cosas que hasta ahora le eran difíciles, y sabe que lograr eso le va a proporcionar a medio-largo plazo una gran satisfacción, que la convertirá en una nueva persona, muchísimo más segura de si misma y que acepta mejor los defectos de los demás, más optimista y todo mucho mejor.
cuando me pese dentro de un rato, no pondré mi peso, sino que lo haré mañana por la mañana al levantarme.
Un gran beso a mi admiradora, esa chica tan guapa que tiene tan buen gusto al leer lo que yo escribo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario