Ayer, aunque al levantarme
tenía intención de controlar, al final me excedí con el turrón, polvorones y chocolate. Al acostarme pesaba 75,4 Kg y hoy al levantarme 74,3 Kg.
Debo controlar, para no pasarme, pues el récord de 72,5 está sólo tocado y la cota de los 75 kg es muy frágil, que con un par de excesos la vuelvo a perder. No digamos ya nada de la de los 74 kilos que apenas le he tocado y, vamos la de 73 kilos quedará para más adelante, en otro intento de llegar a ella y permanecer, tal vez para finales de este mes.
Hoy desayuné leche-agua-cacao-pan tostado-levadura de cerveza-sacarina. Pero al terminar de desayunar me tomé 2 polvorones. Y no lo hice por hambre, sino que sólo por ansiedad de cogerlos y comerlos al haber pasado por delante de donde estaban guardados.
Ayer le dije a una seguidora que no debía tomar ningún dulce que tuviese calorías. Pero que si los tomaba, que tenía que apuntarlo inmediatamente en una libreta con hojas de papel y luego pasarlo al blog. Y creo que eso es lo que voy a hacer yo también de aquí para adelante. Dentro de un ratito iré a Ikea con mi mujer y voy a comprarme una libreta pequeñita (no creo que la necesite grande) donde apuntaré, justo antes de cometerlos, todos mis excesos gastronómicos y en letras muy grandes los que sean por gula o por ANSIEDAD.
Está bien que un día o en un momento determinado me hinche a comer de lo que me de la gana, pero no debe ser NUNCA por ansiedad. Este régimen lo que intenta es que nosotros seamos conscientes de lo que comemos y por qué lo comemos. Y con el tiempo y la práctica debemos conseguir no comer nada, absolutamente nada. Bueno, me faltaba decir que lo de no comer nada, absolutamente nada, no es cierto del todo, sino que debía decir: NO COMER ABSOLUTAMENTE NADA POR ANSIEDAD, sino que absolutamente todo lo que como debo ser consciente que lo como porque tengo hambre, porque me gusta, porque estoy en una celebración y lo estoy pasando de puta madre o porque quiero impresionar a otros que me ven comiendo como un animal y aún así haber adelgazado 30 kilos. Es decir, que puedo comer, puedo hincharme a comer, PERO NUNCA, NUNCA POR ANSIEDAD (yo eso aún no lo tengo resuelto del todo, y mientras no lo resuelva estaré en la cuerda floja, pudiendo volver a caer en recuperar kiloos y kilos a mansalva).
Sin embargo, como en mi caso (y en la mayoría de los gordos) comía mucho por ansiedad, debo aprender a dirigir mi ansiedad a hacer otras cosas menos peligrosas para mi: rezar, robar bancos o cazar gamusinos, pero NUNCA INTENTAR SUPERAR LA ANSIEDAD COMIENDO.
Me gusta mucho aconsejar a otra persona en esto de lograr su objetivo de adelgazamiento, porque así obtengo nuevas preguntas que me dan nuevos puntos de vista y me hacen pensar en cosas que hasta ahora nunca había pensado.
Imagino que tanto yo como mi pupila llegaremos al verano con 73 kilos (ella habiendo bajado 13 kilos desde antes de ayer y yo habiendo bajado 2 kilos desde mi último campamento base de los 75 kilos.
Lo tenemos los 2 fáciles y, aunque parezca que lo tengo más fácil no es cierto: SÓLO LO TENDRÁ FÁCIL QUIEN DEJE DE SUPERAR SU ANSIEDAD CON LA COMIDA, sólo ése: que haga de espía, qeu se tire en vuelo libre con o sin alas, o que se pase una o 2 horas sin respirar, pero que no trate de arreglar su ansiedad con la comida: según lo veo ahora ESO ES LO PRIMORDIAL.
No hay comentarios:
Publicar un comentario