Vale! El rollo es no pasarse.
Ayer comí un montón de bistecs, pero en la comida y en lo que sería una merienda. Sólo tomé 3 tarrinas de yogures y queso batido 0% y al llegar a casa a eso de las 9:00 me pesé, vi que pesaba como a la mañana más o menos, y eso me animó a no cenar nada y a tomar sólo una infusión: no iba a tirar por la borda lo conseguido en el resto del día, sobre todo pensando en que por la noche, aunque me acueste con un poco de ganas de comer (que eran bastantes) no me enteraré durante varias horas y así al día siguiente me levanto ok y con ganas de desayunar la estupenda taza gigante con 4 ó 5 rebanadas de pan tostado y llena de cacaco calentitio con sacarina y disuelto todo ello en una estupenda agua del grifo de agua de A Coruña.
Bien. Hoy seguramente vendrá el padrino, y seguramente traerá pastas. Ese es un problema importante. Bueno, veremos cómo se soluciona, pero tal vez lo que haré será, como dije, primero desayunar abundantemente lo que indiqué, ah!, y a mayores 2 cucharadas de levadura de cerveza!. y luego, según llegue al medio día, antes de comer, voy a volver a pesarme y así comprobaré que estaré más o menos en 72,5 kg, por lo que reforzaré mi interés en no pasarme y ya comenzaré con la comida, y seguramente no tome una barbaridad de yogures y gelatinas, sino sólo una o dos de cada. Y luego, si todavía me acuerdo de lo que pesé al medio día y de mi objetivo para la noche, que es mantener los 72,2 kilos de la mañana, pues seguramente me resista y no tome ninguna pasta. A la merienda tomaré alimentos eminentemente proteínicos y a la noche, al llegar a casa volveré a pesarme para comprobar en cuánto estoy y así volver a motivarme para aguantar el hambre durante el espacio que va desde que llego a casa hasta que me acuesto, tomando sólo un par de tazones muy calentitos llenos de estupenda agua con cualquier cosa (infusiones, nescafé o cacao). Se verá qué ocurre.
Pero la clave está, bajo mi entender actual en: PESARSE e ir comprobando pequeños logros y tratando de conseguir el siguiente basándome en que no me disparé en la báscula con respecto al peso anterior. Cuantas más veces me pese al día, más estaré pendiente de ello, más obsesionado con el peso y me será mucho más fácil motivarme para controlar la ansiedad y las ganas de comer. Para adelgazar un montón de kilos en poco tiempo (o en mucho) hay que estar obsesionado con el peso y, dependiendo del grado de obsesión, así se logrará antes o después el objetivo. Obviamente, además de estar obsesionado, hay que tener sentido común (unos más y otros menos) pero tenerlo y no hacer barbaridades irreparables, pues el ser vivo, para mantenerse vivo y sano, tiene que comer y lo bueno es comer de todo (aunque no de toda la bazofia que nos venden a precio de saldo en los hipermercados y supermercados compitiendo unos con otros para darnos los productos más baratos y más peores en calidad alimentaria y más mejores en sabor y adictivos). Vamos, que eso que dicen que lo mejor es comer de todo es realmente cierto si se comiese comida sana, pero como la que lamentablemente casi todos la única que podemos comer es la que nos venden, vamos jodidos. Así que eso de que lo mejor es comer de todas las cosas que el diccionario denomina alimentos y que nos venden en las tiendas, yo creo que no es cierto: no es comer de todo lo que nos venden, lo mejor en ningún caso actualmente. Habrá que buscar una cierta opción, pero para eso tendrá que pensarse algo.
Por ahora, comer poco, y de paso adelgazar y hacer un bien al cuerpo y a todos los filtros que tenemos dentro de nuestra piel, descansándolos un poco de toda la mierda que nos venden, eso sí ¡riquísima!
Besos a ellas y a ellos un saludo.
Mañana veremos.
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