martes, 21 de agosto de 2012

81,4 Kg 21-ag (8:00)


81,4 kg 21-AG (8:00)
Ayer a la noche al acostarme (00:30) pesaba 82,8 kgs. Hoy a la mañana 1,4 kgs menos: INCREIBLE.
Bueno, ayer, comer no comí gran variedad de cosas, salvo el desayuno de siempre y que me bebí una botella de 2 litros de Coca cola 0%: íba con mis hijos para Vigo y salimos a eso de las 11:00 de la mañana y llegamos a las 22:30. Fue el récord de tiempo para ir de Coruña a Vigo (di tú que fuimos por la carretera, y parando en varios sitios: primero en Carrefour en Coruña, luego en el centro de saldos de El Corte Inglés en Tabeaio, después Carral (un Familia para comprar la coca cola grande), más tarde en Smóy en Santiago (helados de yogur) y la Catedral y, finalmente Vigo)
Llegué a un acuerdo con mis hijos para ir a Vigo por la carretera y marcharnos ya por la mañana a cambio de tomar unas hamburguesas en Santiago y un helado de yogur para los 2 (smoy). A lo largo del viaje hubo distintas negociaciones y finalmente no se tomaron hamburguesas (sino unos bocadillos) y en vez de un smoy para los 2, uno para cada uno.

Lo que yo comí fue un poco mezcla, porque compré ½ kg de palitos de cangrejos en el super, junto con 6 tarros de ½ kg de queso fresco batido 0% y la coca cola (además de los bocatas y bebida para mis hijos).
A lo largo del viaje me tomé obviamente los palitos de cangrejo y 2 de las 6 tarrinas (otra me la tomé al llegar a Vigo). Hambre, no pasé ninguna (y sed tampoco). Tal vez no comí muy variado pero es conforme a la dieta de sólo proteínas de Dukan al 100%.

En los saldos de El Corte Inglés he disfrutado de una experiencia primeriza en toda mi vida: probarme (eligiendo tallas ) un montón de camisas, jerséis e incluso pantalones: llegué a probar pantalones de la talla 38 (no me quedaban muy flojos que digamos), cuando hace 3 meses usaba una 54 e incluso 56. Y finalmente, de pantalones, pensando que uno era la talla 42, lo compré y era la 40, pero me queda fenomenal (un poquitillo apretado, pero colocando bien el jersey o la camiseta apenas noto las lorzas que todavía me regosan por la cintura. Vamos, que me ví como un modelo de Yves Saint Laurent o Yo Donna.
Estuvieron mis hijos con una paciencia infinita buscando tallas para mí durante horas: primero (optimista de mí) les decía que buscasen una talla más pequeña, luego iba al probador con 5 ó 6 prendas y volvía para decirles que buscasen otra un número mayor. En descargo debo decir que me faltaba algo de experiencia en eso de las tallas, de hecho en la primera tanda, que veía ropa que ponía por ejemplo M-3, L-4 ó XL-5, yo no tenía ni idea que XL era igual a la talla 5 ó, sino que (ingeniero que soy) creí que de la talla XL en TAbeaio tenía al menos 5 números distintos: XL-1, XL-2,X L-3, XL-4 y XL-5 (vamos que esa ropa, sabiendo elegir la talla tenía que quedar como un guante de cirujano por lo menos). Y claro, así mareé inicialmente a mis hijos hasta que pasaron olímpicamente de mí.

Tardé en darme cuenta del fallo de concepto, pero así que conocí eso, hice numerosísimos viajes al probador de manera bastante más directa y compré un montón de jerseys, chalecos y camisas todos de la talla L (y por supuesto con el nº 4), y además ese pantalón vaquero moderno muy ajustado y muy desgastado (vamos ¡gual que los que yo tengo para hacer el churrasco pero casi 6 tallas menos).

Me sentí, probando ropa para personas casi delgadas, encantado, y disfruté interiormente como nunca lo había hecho comprando ropa (bueno, también estuve encantado porque los precios de todo lo que elegí, salvo 3 camisas eran la quinta parte de lo que tenían marcado, por lo que a mi entender estaba haciendo un negocio bárbaro). Más tarde y después de pagar, me di cuenta que realmente quien hacía un negocio bárbaro era el Corte Inglés (antes con los precios tan altísimos y ahora con lo que seguramente algo todavía le seguirá ganando).

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