sábado, 25 de agosto de 2012

80,7 Kg 24-AG (7:00)


Bueno, esto es una maravilla: peso  80,7 kilos, igual que ayer y habiendo comido a reventar (eso sí, sólo churrasco). Pero ojo, no le quité la grasa ni elegí churrascos menos grasientos. Comí todo (menos los huesos). Pero no tomé fruta ni pan, ni ninguna otra cosa distinta a churrasco.
Fenomenal. Sin embargo, hoy vienen unos amigos de mi hijo con sus padres y voy a preparar el resto de churrasco y los bistecs. También voy a comprar pan de Cea y otras cosillas para preparar una comida de las que a mi me gusta hacer cuando viene gente que me agrada (que casi siempre es así, pues yo no recuerdo que en mi casa de Vigo haya sido invitado nunca nadie que no me gustase que viniese o que tuviese el más mínimo reparo hacie él)
Hoy casi seguro que me saltaré la dieta, y junto a que ayer me atiborré de churrasco y a que el sábado estamos invitados a una comilona de despedida de una cuñada mía que se va a USA durante tres meses, seguramente mi tipito de yogurcete (eso sí, por ahora no 0%) se resentirá. Pero no le veo gran problema: tardaré unos días más en volver a ponerme en la carrera de llegar a los 78 kilos de mi peso deseado.
Ya os contaré.
Otra cosa: ayer no anduve nada ni jugué a las palas, pero sin embargo sudé de lo lindo, pues además de mover piedras bastante grande (las del lavadero que le estuve haciendo, espero que para mi mujer) moví una piedra muy grande para uno sólo y la levanté hasta aproximadamente 80 centímetros para sujetarla en la pared de la casa haciendo un estante al lado del lavadero. Esa era una de las piedras que mi cuñado me había ayudado a mover y que me había provocado una ciática, que me hizo estar cojo durante varios días y que me tuviesen que meter 6 inyecciones (que por cierto me dejaron fenomenal, yo creo que mejor que antes). Así que si me vuelve a dar, otra vez las inyecciones, que por lo que se ve deben tener algo bueno (de todas maneras mejor que no hagan falta). Pero la piedra la moví yo sólo porque si lo ve mi mujer me reñiría, y si se lo pidiese al cuñado que me ayudó seguro que no iba volver a hacerlo (es un poco atravesado, como todos los cuñados, y seguro que por fastidiar y para que no lo cogiese otra vez de pinzo, no me iba a ayudar, y el cuñado de los buses no me iba a ayudar y el hermano de mi mujer seguramente iba a indicar primero cómo debería hacerse, señalar que había que contar con una serie de medidas de seguridad y otras historias que lo único que harían sería que la piedra siguiese en su sitio los próximos 300 años). Así que nada, bueno, de todas maneras la piedra quedó cojonundamente y por ahora no me duele la espalda ni la pierna y a pesar de haber comido como un campeón, incluida fruta y cacahuetes (todo ello en contra de la dieta Dukan), peso menos que ayer: igual se trata de comprar una piedra grandísima e ir moviéndola de un lado para otro todos los días.
De todas maneras si la piedra se convierte en un complemento de la dieta, tal vez me abandone y me de lo mismo sentirme más coqueto o menos, porque  tirar, algo tirar la puñetera piedra.

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