Bueno, esto es una maravilla: peso 80,7 kilos, igual que ayer y habiendo comido a
reventar (eso sí, sólo churrasco). Pero ojo, no le quité la grasa ni elegí
churrascos menos grasientos. Comí todo (menos los huesos). Pero no tomé fruta
ni pan, ni ninguna otra cosa distinta a churrasco.
Fenomenal. Sin embargo, hoy vienen unos amigos de mi hijo
con sus padres y voy a preparar el resto de churrasco y los bistecs. También
voy a comprar pan de Cea y otras cosillas para preparar una comida de las que a
mi me gusta hacer cuando viene gente que me agrada (que casi siempre es así,
pues yo no recuerdo que en mi casa de Vigo haya sido invitado nunca nadie que
no me gustase que viniese o que tuviese el más mínimo reparo hacie él)
Hoy casi seguro que me saltaré la dieta, y junto a que ayer
me atiborré de churrasco y a que el sábado estamos invitados a una comilona de
despedida de una cuñada mía que se va a USA durante tres meses, seguramente mi
tipito de yogurcete (eso sí, por ahora no 0%) se resentirá. Pero no le veo gran
problema: tardaré unos días más en volver a ponerme en la carrera de llegar a
los 78 kilos de mi peso deseado.
Ya os contaré.
Otra cosa: ayer no anduve nada ni jugué a las palas, pero
sin embargo sudé de lo lindo, pues además de mover piedras bastante grande (las
del lavadero que le estuve haciendo, espero que para mi mujer) moví una piedra
muy grande para uno sólo y la levanté hasta aproximadamente 80 centímetros para
sujetarla en la pared de la casa haciendo un estante al lado del lavadero. Esa
era una de las piedras que mi cuñado me había ayudado a mover y que me había
provocado una ciática, que me hizo estar cojo durante varios días y que me
tuviesen que meter 6 inyecciones (que por cierto me dejaron fenomenal, yo creo
que mejor que antes). Así que si me vuelve a dar, otra vez las inyecciones, que
por lo que se ve deben tener algo bueno (de todas maneras mejor que no hagan
falta). Pero la piedra la moví yo sólo porque si lo ve mi mujer me reñiría, y
si se lo pidiese al cuñado que me ayudó seguro que no iba volver a hacerlo (es
un poco atravesado, como todos los cuñados, y seguro que por fastidiar y para
que no lo cogiese otra vez de pinzo, no me iba a ayudar, y el cuñado de los
buses no me iba a ayudar y el hermano de mi mujer seguramente iba a indicar
primero cómo debería hacerse, señalar que había que contar con una serie de
medidas de seguridad y otras historias que lo único que harían sería que la
piedra siguiese en su sitio los próximos 300 años). Así que nada, bueno, de
todas maneras la piedra quedó cojonundamente y por ahora no me duele la espalda
ni la pierna y a pesar de haber comido como un campeón, incluida fruta y
cacahuetes (todo ello en contra de la dieta Dukan), peso menos que ayer: igual
se trata de comprar una piedra grandísima e ir moviéndola de un lado para otro
todos los días.
De todas maneras si la piedra se convierte en un complemento
de la dieta, tal vez me abandone y me de lo mismo sentirme más coqueto o menos,
porque tirar, algo tirar la puñetera
piedra.
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