lunes, 13 de enero de 2014

82,1 KG. OTRA VEZ GORDO (aunque no tanto)

Hoy es 12 de enero y son las 23:53. Voy a pesarme.

82,1 kg


Mañana al levantarme imagino que pesaré 81 kilos más o menos. 7 kilos más de los 74 que más o menos fui manteniendo con altibajos durante bastantes meses desde el mínimo de año nuevo de 2013 en que pesé 72 kilos (dí tú que en los últimos días del año hice un esfuerzo de rayos, y especialmente al que me vi obligado el 31 de diciembre, que no cené absolutamente nada).

Bueno, que estos días atrás intenté ponerme a dieta, pero sucumbía al cabo de unas horas para engullir dulces de navidad, polvorones, turrón, mogollones de galletas normales de María, salchichón, queso de oveja curado -muy rico por cierto, y también muy abundante-. Vamos que cantidades y cantidades y sin ton ni son, como en mis mejores tiempos de resolver problemas con el estómago.

Mi futuro a corto plazo -y no digamos a medio o largo- es más que orondo, al menos que intente -y lo consiga- poner freno a esta peligrosa pendiente.

Y el rollo es que no me encuentro con recursos mentales para actuar, pero bueno, atendiendo a una reciente larga charla hablada, y sobre todo intuida, y en la que me desnudé más de medio cuerpo voy a iniciar de nuevo el esfuerzo, aunque esta vez sin compañía -y por tanto huérfano y sólo-, de tratar de bajar esos 7 u 8 kilos.

Lo primero que hago es empezar a escribir (esto lo estoy haciendo bien).
Mañana debería ir a buscar una garrafa de agua de mar (por eso de tener un objeto en el que apoyar mi interés y no sentirme huérfano por el mero hecho de sentirme sólo en este objetivo). Vendrá siendo como la pluma que Dumbo cogia en la trompa y gracias a la cual volaba.

Bueno, tendré que leer lo que escribí lo del agua de mar, porque según creo recordar puede ser algo más que esa pluma de Dumbo. De hecho, creo que tenía numerosísimas virtudes para recuperar un cuerdo degradado. Lo leeré para motivarme y recordar su utilidad.

Y también leeré los consejos que tan alegremente yo daba cuando estaba bajando peso o al menos, no los estaba recuperando. En aquel momento parecía muy fácil convertirme en predicador y encima tener razón en mis predicados. Lo leeré y trataré de llevarlo a cabo para ver si tengo suerte, paciencia y si realmente es tan fácil (a mí ahora no me lo parece).

Mañana continúo. Ahora son las 0:10 de la mañana y me voy a dormir (acostado ya llevo varias horas, pero con el ordenador, leyendo varios rollos sobre la pronta inmortalidad del ser humano como cerebro pensante y también el libro de Revilla de "Nadie es más que nadie" que me regalaron mis hijos por Reyes.

Hablando de Reyes este año tuvimos un regalo muy especial toda nuestra familia que nos vino directamente de Vigo a nuestra casa, aunque parte de su finalidad fuese aprovechar algunas rebajas de Marineda, pero aún así fue un estupendo regalo del que probablemente hable en otro momento.

Un beso.

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