Pues seguimos en 77 kilos.
El pesarme al llegar a casa a la noche, cuando me quito la ropa de calle y me pongo el pijama es el momento idóneo para comprobar lo que peso y fijarme un objetivo a muy corto plazo (un par de horas después), lo que me ayuda a decidir no comer casi nada o a tomar un tazón de leche-agua con cacao y nada más o con salvado de avena, o con pan. Ayer, sin embargo, me tomé un tazón lleno de pan. Imagino que habrá sido eso lo que no me permitió bajar hoy de los 77 kilos.
Si me peso al llegar a casa, es para actuar en las siguientes horas, comiendo más o menos según lo que me fije, así que debo tener siempre en cuenta eso y actuar conforme al objetivo que me plantee para el día siguiente. Lo escribo aquí para no olvidarlo y, lo que es más importante, no obviarlo, pues es muy importante, ya que se puede actuar fenomenal, porque poco después uno se va para cama, y ahí aunque haya comido poco, no se entera, porque al estar dormido no se tiene hambre ninguna. Es precisamente en el espacio temporal entre que se llega a casa y se acuesta uno cuando más fácil me resulta a mi actuar para controlar mi peso, llevándolo a los kilos que quiero. No debo olvidarlo.
1 comentario:
Pues no lo olvides! Pero papi, llegando a los 75 paras, eh! Que a ver si me voy a tener que preocupar de que ligues con alguien por ahí!
Un beso!
Publicar un comentario